Nuestra historia
Un oficio que cruzó el océano.
La historia de Textilux empieza lejos de Buenos Aires: dos hermanos que llegaron de Ucrania con las manos formadas en el oficio textil y la decisión de empezar de nuevo. Acá levantaron su propia fábrica de tejidos — la misma que hoy sigue trabajando en Vicente López.
Después siguieron los hijos, y los hijos de los hijos. Más de cincuenta años después, Textilux sigue siendo una empresa familiar: la misma vara para elegir una tela, el mismo orgullo por una instalación prolija, el mismo trato directo de siempre.
Hoy, con Alejandro al frente, ese legado se vuelve algo muy concreto: la cortina justa para cada ambiente, hecha por gente que conoce el textil desde adentro.